ARTIST

Erika NJ Allen

TITLE

Domestic Fallout - ONE - 1837-1901

YEAR

2025

ARTIST’S COUNTRY OF ORIGEN

Guatemala

DIMENSIONS

33.02 x 27.94 cm / 13 x 11 "

MEDIUM

Cerámica y frutero vintage de vidrio opalescente color topacio (tipo “vaselina”), con relieve de puntos, que contiene uranio y acabado con lustre de oro de 24 quilates

Cortesía del artista 

En Domestic Fallout – ONE – 1837–1901 (2025), Erika Nj Allen transforma la vajilla asociada al confort doméstico en un espacio de inquietud radiactiva. Un banano de cerámica enroscado, esmaltado en un amarillo brillante y rematado con lustre de oro de 24 quilates, se eleva como una señal de advertencia desde un frutero vintage de vidrio de uranio. La escultura irradia una calidez engañosa —su belleza teñida de toxicidad—, reflejando la propia historia del banano como alimento y como instrumento de explotación. El título de la obra evoca los años victorianos en los que se consolidaron los imperios globales y las infraestructuras industriales que más tarde impulsarían tanto el comercio colonial como la guerra nuclear.

Parte de una instalación de ocho piezas, Domestic Fallout examina cómo las economías extractivas y los apetitos imperiales han infiltrado la intimidad del hogar. La asociación que propone Nj Allen entre la fruta cerámica y el vidrio radiactivo vincula el legado de la industria bananera —marcado por el abuso laboral, la devastación ambiental y el desplazamiento— con las historias militarizadas del uranio. Los recipientes luminosos, antaño apreciados como símbolos de refinamiento, se convierten en testigos silenciosos de ciclos de violencia y consumo. Bajo luz negra, su fluorescencia sugiere una belleza contaminada —un resplandor residual del imperio que continúa irradiando la vida contemporánea.

Al situar el banano dentro de estos recipientes cargados de significado, Nj Allen reconfigura objetos familiares como portadores de memoria colectiva y duelo ecológico. La instalación reimagina la mesa doméstica como un escenario de consecuencias globales, donde los actos de servir y consumir están impregnados de historias de poder y migración. Domestic Fallout invita así a confrontar la estética seductora de lo cotidiano, al tiempo que reconoce los residuos invisibles —radiactivos, coloniales y emocionales— que persisten bajo su superficie.