On November 25, the banana brand Chiquita lit up Instagram with eye-catching yellow stories, offering a chance to win free tickets to Art Basel Miami Beach. The deal was simple: share your email address for a shot at a pair of one-day passes. The next day, the company posted a banana adorned with stickers reading “Proud Partner of Art Basel Miami Beach.” As the authors of Banana Craze, an award-winning digital humanities project on the banana monoculture in contemporary Latin American art, we were stunned. Chiquita’s raffle felt like a gimmick — a cruel joke.
Author Archives: Juanita Solano Roa
What do sharks and pop culture memes have in common? Not a lot you might be thinking. Although Jaws and a photo of Kim K on the red carpet with a funny caption might seem about as far away from each other as two things can get, they are both elements that Equifruit draws on in our marketing strategy to get fair pay for banana farmers into the hearts and minds of North American shoppers.
On November 25, the banana brand Chiquita lit up Instagram with eye-catching yellow stories, offering a chance to win free tickets to Art Basel Miami Beach. The deal was simple: share your email address for a shot at a pair of one-day passes. The next day, the company posted a banana adorned with stickers reading “Proud Partner of Art Basel Miami Beach.” As the authors of Banana Craze, an award-winning digital humanities project on the banana monoculture in contemporary Latin American art, we were stunned. Chiquita’s raffle felt like a gimmick — a cruel joke.
El banano en Colombia ha trascendido la Historia y la economía para instalarse en nuestro imaginario. Desde la literatura de García Márquez a las artes plásticas, los relatos de una época de lujo de la bonanza bananera, pero también aciagos episodios como la masacre de 1928, nos recuerdan que la próxima vez que comamos un banano tenemos mucho para pensar y digerir.
No hay muchas frutas capaces de tumbar gobiernos y que además carguen con un historial sociocultural que incluya el racismo, la explotación, la expropiación y la exotización. En nuestro repertorio continental tenemos una: el banano.
En el 2019, las historiadoras de arte Juanita Solano y Blanca Serrano llevaron a cabo un ejercicio expositivo en el último mercado del siglo XIX que quedaba en Nueva York. Expusieron tres obras relacionadas con comida: una sobre la migración de las frutas de sur a norte con stickers tipo “Naranja de la Florida”, otra sobre el mango como herramienta política y una tercera sobre la desaparición de frutas locales en Puerto Rico como consecuencia del monocultivo del banano. Al hacer el balance final, notaron que el ejercicio podría funcionar solamente con el banano por la presencia expansiva que ha tenido en Latinoamérica desde que arrancó el siglo XX. Comenzaron a llenar un Excel con toda obra de arte relacionada con el banano que se les fuera ocurriendo hasta que llegaron a un número cercano a 100.
Recién llegado a Arizona de Hawái, el artista Brandon Ng se reconoció por primera vez en toda su vida como alguien de color. Su aspecto físico irremediablemente le otorgó la categoría del Otro en un espacio dominado por blancos estadounidenses: sus facciones asiáticas revelaban que él no pertenecía a aquel lugar. De esta experiencia el artista radicado en Hawái creó Banana Tree (Winter), Banana Tree (Summer), perteneciente al proyecto artístico de Lure of the Local(e) , que consiste en dos fotografías de una planta de banano que casualmente Brandon Ng encontró en un vivero en Phoenix.
A mediados del año 2021 el artista panameño Miky Fábrega realizó dos obras tituladas The Banana Problem y The Banana Solution. Estas fueron realizadas en acrílico sobre lienzo, con dimensiones de 50 x 60cm y de 60 x 70cm. Como un análisis formal se ve que tiene un fondo de un mismo color amarillo, encima está la silueta de bananos pintados en color negro. Llegando al medio inferior del lienzo, esta el contorno de una niña también en negro, con los colores del mismo fondo amarillo rellenando todos los espacios.
Podcast episode in which the curators of Banana Craze speak about the project. The episode is in Spanish.
La fiebre del banano/Banana Craze was awarded the 2022 Garfinkel Prize in Digital Humanities from the American Studies Association
La fiebre del banano/Banana Craze was selected as second runner up in the 2021 Digital Humanities Awards







