ARTIST |
Eddy Leonel Aldana |
TITLE |
El Pueblo no Se Olvida. This series contains three works: Unconditional Support of Genocide (Galil and Uzi) | Consequences of a Coup d’Etat (Carlos Castillo Armas) | Overthrowing a President in the Interest of Multinational Corporations (Jacopo Arbenz) |
YEAR |
2025 |
ARTIST’S COUNTRY OF ORIGEN |
Guatemala, Estados Unidos |
DIMENSIONS |
En orden de los títulos mencionados: 24.13 x 27.31 cm / 9.5 x 10.75 ". 26.04 x 32.39 cm / 10.25 x 12.75 ". 25.4 x 31.12 cm / 10 x 12.25 " |
MEDIUM |
Impresión con clorofila de hoja de banano |
Cortesía del artista
En El Pueblo no Se Olvida (2025), Eddy Leonel Aldana imprime las historias silenciadas de Guatemala sobre la superficie viva de hojas de banano. Mediante la impresión con clorofila —un proceso en el que la luz solar decolora una imagen sobre materia orgánica—, el artista transfiere fotografías de archivo de armas, dictadores y figuras políticas directamente sobre la planta que en su día alimentó la subyugación del país. Las imágenes resultantes, espectrales y en proceso de desvanecimiento, evocan tanto la fragilidad de la memoria como la persistencia del trauma. A medida que las hojas de banano se deterioran lentamente, reflejan la inestabilidad de la verdad histórica cuando no está protegida por la memoria colectiva.
Cada impresión revisita un capítulo distinto de la historia guatemalteca del siglo XX: el derrocamiento en 1954 del presidente Jacobo Árbenz, respaldado por Estados Unidos; la posterior dictadura de Carlos Castillo Armas; y las décadas de conflicto civil sostenidas por el comercio global de armas y los intereses corporativos. Al materializar estos acontecimientos sobre hojas de banano —el mismo cultivo ligado al alcance imperial de la United Fruit Company—, Aldana expone cómo el colonialismo y el capitalismo se entrelazaron para reconfigurar los paisajes políticos y ecológicos de la región. La clorofila se convierte así en medio y metáfora: lo que permanece verde resiste al borrado, mientras que lo que se quema da testimonio de la violencia del olvido.
A través de este acto de impresión, Aldana transforma la documentación en un ritual encarnado de memoria. Su proceso literaliza la idea de que la historia habita en la propia tierra: en las cicatrices de la extracción, en el suelo que alimentó las plantaciones y en las hojas que ahora portan los rostros de quienes ejercieron o resistieron la dominación. El Pueblo no Se Olvida confronta las narrativas revisionistas permitiendo que el propio medio —orgánico, inestable y mortal— dé voz a la persistencia de la memoria colectiva. Al hacerlo, Aldana convierte la hoja de banano en archivo y testigo a la vez, asegurando que aquello que la tierra ha presenciado no se desvanezca sin resistencia.