ARTIST |
Jackie Amezquita |
TITLE |
El Sudor de Mi Gente |
YEAR |
2023 |
ARTIST’S COUNTRY OF ORIGEN |
Guatemala |
DIMENSIONS |
243.84 x 27.94 cm / 96 x 11 " |
MEDIUM |
Bananos cultivados en cobre |
Cortesía de la artista
El Sudor de Mi Gente (2023) de Jackie Amézquita transforma la lenta descomposición de los bananos en un registro material de trabajo, migración y extracción. Creada mediante la incubación directa de bananos sobre paneles de cobre durante nueve meses, la obra utiliza la descomposición como método y como metáfora. A medida que la fruta se pudre, se inscribe en el metal, generando pátinas azul verdosas que evocan paisajes oxidados y huellas corporales. Según la artista, estas marcas surgen enteramente de los procesos químicos y orgánicos en juego, introduciendo un elemento de azar que resulta central para el sentido de la obra.
El tríptico resultante evoca la histórica imbricación entre las economías de plantación y los pueblos de Centro y Sudamérica, para quienes el banano ha estado ligado durante largo tiempo a sistemas laborales coloniales y a geografías desiguales de beneficio. Las placas de cobre —mantenidas en un entorno contenido durante la incubación— permiten que insectos, humedad y materia circulen entre las superficies. Amézquita vincula esta polinización cruzada con el movimiento de personas a través de las Américas, sugiriendo que los flujos migratorios dejan tras de sí residuos visibles e invisibles: “rastros de trabajo, vida y muerte”. En este sentido, la obra se convierte en una cartografía silenciosa del desplazamiento, trazando cómo los cuerpos y los entornos absorben con el tiempo las presiones de la extracción.
El Sudor de Mi Gente también amplía la práctica de Amézquita, arraigada en la cosmología indígena mesoamericana y en la transformación ritual de materiales provenientes de la tierra. A lo largo de Nuestro Norte Siempre ha Sido el Sur, la artista reimagina las fisuras, la erosión y el deterioro como fuerzas generativas: espacios donde las historias pueden reinscribirse y los futuros reimaginarse. En este contexto, el patrón de oxidación del banano se lee no solo como evidencia de la descomposición, sino también como un gesto hacia la regeneración: un recordatorio de que, incluso dentro de sistemas de explotación, continúan tomando forma nuevas relaciones, memorias y formas de resistencia.