ARTIST

Tanya Flores Hodgson

TITLE

Banana Republica

YEAR

2021

ARTIST’S COUNTRY OF ORIGEN

Nicaragua, Estados Unidos

DIMENSIONS

2550 x 3300 pixels

MEDIUM

Fotografía

Cortesía del artista 

Banana Republica (2021), de Tanya Flores Hodgson, es un autorretrato visceral que denuncia la imbricación entre la codicia corporativa, la violencia imperial y el trauma intergeneracional en Centroamérica. Sobre un fondo compuesto por un collage de pegatinas de Chiquita —reetiquetadas con los nombres de países centroamericanos—, la artista se presenta simultáneamente como sujeto y testigo. Vestida con una blusa blanca manchada de sangre, sostiene una cesta de bananos teñidos de un rojo intenso. Salpicaduras de sangre recorren la composición e impregnan la imagen de archivo de una plantación que enmarca su cuerpo, haciendo colapsar pasado y presente en un mismo tableau de violencia y memoria.
La obra remite explícitamente al legado de empresas como United Fruit (hoy Chiquita) y Dole, que a lo largo del siglo XX controlaron vastas extensiones de tierra en Centroamérica mediante prácticas colonialistas, hiperexplotación y golpes de Estado respaldados por la CIA, como el derrocamiento en 1954 del presidente guatemalteco Jacobo Árbenz. Estas intervenciones alimentaron décadas de guerra civil, impulsaron escuadrones de la muerte y expusieron a miles de trabajadores a pesticidas tóxicos. Sin embargo, como subraya Flores Hodgson, esta historia violenta permanece oculta bajo la imagen alegre de las marcas bananeras, aquí encarnada en la sonriente figura de Chiquita rodeada por un halo de logotipos corporativos.

A través de la sangre, el banano y el cuerpo, Banana Republica pone en evidencia las dimensiones de género de esta violencia: la artista sangra mientras sostiene un fruto que simboliza tanto el sustento como la muerte, evocando esterilizaciones forzadas, exposiciones tóxicas y la explotación de las mujeres trabajadoras en los campos. Al situarse en el centro de la imagen, Flores Hodgson afirma que el trauma de la intervención extranjera no pertenece a un pasado remoto, sino que constituye una herencia vivida. La obra reapropia el lenguaje visual de la publicidad para construir una contraimagen que obliga a reconocer los costes humanos del imperialismo estadounidense y la dominación corporativa en Centroamérica.