ARTIST

Valentina Velázquez de León

TITLE

Quiero que el amor romántico deje de penetrarme

YEAR

2024

ARTIST’S COUNTRY OF ORIGEN

México

DIMENSIONS

Dimensiones variables

MEDIUM

Vídeo digital mono-canal a color con audio (5'09")

Cortesía del artista 

En Quiero que el amor romántico deje de penetrarme (2024), Valentina Velázquez de León transforma el banano en un símbolo cargado donde convergen intimidad, violencia y resistencia feminista. Surgida a partir de una frase que la artista llevaba años elaborando mentalmente, la obra tomó forma como un videoperformance en el que distintos bananos son aplastados, acuchillados, pelados y destruidos mediante utensilios domésticos comunes —cuchillos, aplastapapas y las propias manos de la artista—. En lugar de reproducir la erotización habitual de la fruta en la historia del arte y la cultura popular, Velázquez de León invierte esa lógica. El banano, elegido por sus asociaciones táctiles y conceptuales como objeto fálico, se convierte aquí en un espacio de rechazo: no un objeto de deseo o consumo, sino de confrontación.

La obra dialoga sutilmente con la cultura de protesta feminista en México, especialmente con consignas como “machete al machote” o “verga violadora a la licuadora”, donde la destrucción simbólica de la masculinidad funciona simultáneamente como catarsis y crítica política. Sin embargo, el performance evita el espectáculo o la rigidez del guion cerrado. Velázquez de León permitió que los gestos y ritmos de la acción se construyeran de manera orgánica, generando significado a través de la repetición, la textura y el contacto físico. Las cualidades materiales específicas del banano —su suavidad bajo la cáscara, la necesidad de tocarlo y abrirlo antes de consumirlo— se vuelven centrales en la dimensión emocional de la pieza. Mediante actos de aplastamiento y ruptura, la artista desplaza el simbolismo convencional de la fruta hacia registros de vulnerabilidad, agotamiento y autoprotección.

Junto al videoperformance, la artista produjo una pequeña publicación concebida como una extensión autónoma del proyecto más que como simple documentación. Interesada en formas de circulación no mediadas por algoritmos, Velázquez de León imaginó el impreso como un objeto capaz de pasar de mano en mano y funcionar independientemente del video. La publicación incluye además una imagen final ausente en el performance: una mesa cubierta de bananos aplastados, transformados ya no en frutas reconocibles sino en rastros de una acción acumulada. Con este gesto, la obra se expande más allá de los límites temporales del performance hacia una forma de distribución íntima y reproducible, centrada en el tacto, el intercambio y el reconocimiento colectivo.