ARTIST |
Claudia Claremi |
TITLE |
Banana Plant |
YEAR |
2024 |
ARTIST’S COUNTRY OF ORIGEN |
España, Cuba |
DIMENSIONS |
4'40" |
MEDIUM |
Blanco y negro y color; película en Super-8 y 16 mm, digitalizada a Full HD; formato 16:9; en español con subtítulos en inglés; sonido estéreo |
Cortesía del artista
En Banana Plant (2024), Claudia Claremi dirige su lente hacia la silenciosa resiliencia del cuidado diaspórico, siguiendo a una pareja puertorriqueña en Rochester, Nueva York, que atiende con esmero los plataneros que crecen en su jardín suburbano. Filmada en Super-8 y 16 mm y posteriormente digitalizada, la obra conserva el grano táctil del celuloide, reforzando la intimidad sensorial del ritual estacional de la pareja. Con la llegada del invierno, desentierran los árboles —frágiles ante el frío del norte— y los trasladan al interior, para devolverlos a la tierra cada primavera. Esta coreografía cíclica de protección se convierte en metáfora de la persistencia de la memoria cultural, cultivada año tras año frente a la distancia ambiental y emocional del Caribe.
Parte de la serie Roots of Support, la película presenta el platanero como un anclaje vivo de la identidad diaspórica. En manos de Migdalia y Fernando, el árbol no es simplemente un fragmento de flora desplazado de su hábitat tropical, sino un conducto hacia el hogar, la familia y los paisajes que moldearon sus vidas. Sus gestos revelan una práctica encarnada de supervivencia y autoafirmación en el desplazamiento: cuidar la planta se convierte en una afirmación silenciosa de pertenencia que resiste el borrado. El platanero, resguardado en interiores durante los inviernos rigurosos, refleja la propia negociación de la pareja con el clima, la geografía y la continuidad cultural en la diáspora.
El enfoque de Claremi evita tanto la distancia etnográfica como el retrato sentimental. En su lugar, se sitúa —como ella misma describe— como “cómplice”, integrando su práctica cinematográfica en los ritmos cotidianos de las comunidades que filma. La serie en su conjunto encarna esta ética: un árbol de mango que prospera en medio de la gentrificación en Puerto Rico (El Hangar), o una mujer que regresa a su hogar para cultivar un jardín de vida silvestre en la montaña (La Pedrá). En Banana Plant, esta sensibilidad se traduce en una película que es tanto sobre la resiliencia ecológica como sobre la adaptación humana. El platanero, oscilando entre interior y exterior, entre trópico y frío templado, se convierte en un emblema delicado de la resistencia diaspórica y de los vínculos profundamente arraigados que sostienen la vida lejos del hogar.