ARTIST

Baquerizo-Racines Francisco

TITLE

Sin Título (Pan, Techo y Empleo)

YEAR

2020

ARTIST’S COUNTRY OF ORIGEN

Ecuador

DIMENSIONS

30 x 20 cm / 11.81 x 7.87 "

MEDIUM

Técnica mixta sobre cartón

Cortesía del artista 

Sin Título (Pan, Techo y Empleo) (2020), de Francisco Baquerizo Racines, transforma el lenguaje familiar de la propaganda en un tableau surrealista de alegoría caricaturesca y crítica política. Pintada sobre un humilde cartón en tonos brillantes y saturados, la obra reactiva el eslogan populista “Pan, Techo y Empleo” —una consigna popularizada por la política de derechas en Ecuador desde los años ochenta— a través de tres figuras antropomorfas: un banano sonriente, un bloque de hormigón alegre y un pico en movimiento. Juntos parodian la promesa de prosperidad y estabilidad, avanzando con optimismo bajo la apariencia de progreso mientras el país, en vísperas de nuevas elecciones, enfrentaba el colapso social y económico agravado por la pandemia.

Al adoptar el lenguaje visual de la animación de mediados del siglo XX —ojos redondeados, contornos suaves, gestos dinámicos—, Baquerizo recurre a la estética de Disney y de los medios de masas occidentales que han permeado la cultura popular ecuatoriana desde los años noventa. El resultado es una ironía punzante: formas asociadas con la inocencia y el consumo son reutilizadas para revelar manipulación y dependencia. El banano, en particular, funciona como un símbolo polisémico: sustituto del sustento, metonimia de la economía exportadora ecuatoriana y emblema de complicidad política. En su forma sonriente, puede entreverse la sombra de los magnates del banano del país, cuya influencia ha tendido históricamente puentes entre el poder corporativo y el estatal.

Sin Título (Pan, Techo y Empleo) sitúa así el banano en el corazón de la mitología nacional ecuatoriana, donde nutrición, trabajo y explotación se entrelazan. La fruta —representada como vital y caricaturesca a la vez— encarna la paradoja de una nación que consume lo que exporta, pero que permanece sujeta a las estructuras del capital global que el comercio bananero representa. Al traducir todo esto en clave de dibujo animado, Baquerizo desvela la farsa del discurso político e invita a ver con qué facilidad la ideología, como la animación, puede convertir la violencia en espectáculo y la dependencia en una sonrisa.