ARTIST |
Kathia St. Hilaire |
TITLE |
Marise and Melaise |
YEAR |
2023 |
ARTIST’S COUNTRY OF ORIGEN |
Haití, Estados Unidos |
DIMENSIONS |
177.8 x 185.4 cm / 70 x 73 ". Melaise: 177.8 x 180.3 cm / 70 x 71 " |
MEDIUM |
Relieve a base de óleo sobre collage en lienzo con crema aclaradora de piel, acero, aluminio, billetes, pegatinas de banano, serigrafía, papel y neumáticos con Paraloid |
Cortesía de la artista y Perrotin | Fotografía: Guillaume Ziccarelli
En Marise and Melaise (2023), Kathia St. Hilaire construye dos lienzos densamente texturados que funcionan como tapices híbridos —a medio camino entre pintura, grabado en relieve y registro histórico—. Realizadas mediante un complejo proceso de reducción en relieve e incorporando materiales no convencionales como cremas aclaradoras de piel, neumáticos, metal, billetes y pegatinas de banano, estas obras entrelazan lo íntimo y lo geopolítico. Sus superficies vibran de densidad: vegetación exuberante, figuras en tonos joya y motivos que evocan tanto cosmologías del vudú haitiano como las persistentes huellas de la extracción colonial. Al incrustar pegatinas de banano y moneda en la composición, St. Hilaire señala cómo las mercancías globales —entre ellas el banano— continúan configurando y distorsionando las realidades económicas y sociales de Haití.
Ambas obras sitúan en el centro a la abuela (Marise) y la bisabuela (Melaise) de la artista, inscribiendo la memoria familiar en los grandes arcos narrativos de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. Al igual que en la novela, donde las guerras bananeras constituyen un trasfondo decisivo, St. Hilaire concibe el linaje personal como inseparable de la historia imperial. El uso del collage —capas de tela, texturas impresas y fragmentos acumulados— remite a la propia estructura de la tradición oral: relatos que se repiten, se transforman, se olvidan parcialmente y están siempre en riesgo de desaparecer. En este contexto, el banano aparece tanto de forma literal como simbólica. Sus pegatinas, reutilizadas como material, evocan la presencia corporativa que orquestó crisis políticas en el Caribe, al tiempo que funcionan como pequeños marcadores de archivo en el intento de la artista por recuperar la agencia narrativa.
Leídas conjuntamente, Marise and Melaise actúan como archivos autoelaborados: intentos táctiles de rescatar historias familiares del borrado, al tiempo que reconocen las fuerzas que las amenazan. Sus superficies arrugadas, cercanas al tapiz, transmiten el peso del tiempo y la fragilidad de la memoria heredada. La fusión entre retrato ancestral y materiales ligados a economías imperiales crea un registro visual donde pasado y presente, mito y realidad política, coexisten. A través de esta síntesis, St. Hilaire invita a reconsiderar cómo las historias de extracción —encarnadas de forma especialmente visible en el banano— siguen reverberando en los cuerpos, los territorios y las identidades diaspóricas. Estas obras no solo narran, sino que insisten en construir un futuro en el que esas historias no puedan ser olvidadas.