ARTIST

Kathia St. Hilaire

TITLE

Mamita Yunai

YEAR

2023

ARTIST’S COUNTRY OF ORIGEN

Haití, Estados Unidos

DIMENSIONS

180.3 x 167.6 cm / 71 x 66 "

MEDIUM

Relieve a base de óleo sobre collage en lienzo con crema aclaradora de piel, acero, aluminio, billetes, etiquetas de precio, pegatinas de banano, serigrafía y neumáticos

Cortesía de la artista y Perrotin | Fotografía: Guillaume Ziccarelli 

En Mamita Yunai (2023), Kathia St. Hilaire transforma un capítulo crucial de la historia bananera hemisférica —la violenta represión de las huelgas en plantaciones de Centro y Sudamérica— en una meditación densamente estratificada sobre resistencia, memoria y los legados materiales del imperio. Tomando su título de la novela semiautobiográfica de Carlos Luis Fallas sobre las condiciones de trabajo bajo la United Fruit Company, la obra sitúa en primer plano nueve cuerpos entrelazados cuyas formas remiten a las nueve demandas formuladas por los trabajadores bananeros en Costa Rica y Colombia en 1928. St. Hilaire no los representa como víctimas inertes, sino como figuras suspendidas en un estado liminal entre la muerte, el descanso y la continuidad revolucionaria. Sus cuerpos se pliegan bajo un caballo colapsado y una lluvia de hojas conmemorativas, generando una atmósfera a la vez fúnebre e incantatoria—una invocación de lo “real maravilloso” que Alejo Carpentier identificó como constitutivo de la experiencia histórica latinoamericana.

A lo largo de la obra, el banano actúa como núcleo gravitacional que articula estas historias a través de distintas geografías. Etiquetas de precio y pegatinas de Chiquita salpican la superficie; frondas verdes y formas de platanera emergen entre las texturas en relieve; y la lógica subyacente de la infraestructura de plantación —regímenes de trabajo, ritmos de exportación, dinámicas de extracción corporativa— estructura la composición desde dentro. St. Hilaire presenta el banano no como simple cultivo, sino como fuerza estructural: una mercancía cuya demanda global impulsó el trabajo forzado, la reorganización territorial y la intervención militar estadounidense desde el Caribe hasta los Andes. Las bandas verticales que recorren la obra, evocando tanto hilos de seguridad monetaria como tachaduras oficiales, sugieren los sistemas económicos y políticos que ocultaron, justificaron o blanquearon estas violencias. En Mamita Yunai, el banano se convierte en cifra de la imbricación entre capital imperial y borrado de las vidas trabajadoras.

El vocabulario material de St. Hilaire intensifica esta crítica. Envases de cremas aclaradoras, billetes, aluminio, neumáticos y fragmentos serigrafiados circulan por la superficie como estratos de memoria individual y colectiva. Estos elementos remiten a las presiones cosméticas, económicas e infraestructurales que configuran la vida afrodiásporica en las Américas, presiones nacidas de las mismas lógicas extractivas coloniales que estructuraron los enclaves bananeros. Ecos de la cosmología vudú atraviesan la escena: los cuerpos parecen casi poseídos, cargados de una quietud vibrante que sugiere la persistencia de la revolución en su interior. Al entrelazar lo real maravilloso con la historia política de la zona bananera, St. Hilaire propone una visión panorámica y transnacional de la resistencia, reconociendo a los trabajadores no solo como víctimas de la violencia imperial, sino como agentes cuyas luchas resuenan a lo largo del tiempo.